Desinfección coronavirus

En estos momentos lo que más nos importa es luchar contra el coronavirus. Dentro de este proceso, la desinfección de superficies es una parte esencial. Pero ¿cómo se debe hacer? ¿vale simplemente con limpiar las superficies de forma tradicional? ¿sirve con lejía? Respondemos a todas las dudas que surgen en esta época de incertidumbre.

¿Por qué es importante desinfectar las superficies?

El coronavirus se transmite por las partículas que expulsamos las personas al hablar, toser o estornudar. Estas partículas contagian por medio de la inhalación cuando estamos cerca de quien las expulsa o mediante el contacto con superficies en que se depositan las partículas del virus.

¿Cuánto tiempo permanece el virus en la superficie?

Todavía no se sabe con certeza debido a que es un virus nuevo. Se estima que el virus puede sobrevivir desde unas pocas horas hasta días completos en las superficies dependiendo del tipo de superficie que se trate y de la temperatura y el ambiente (humedad, etc) del sitio en el que se sitúe.

¿Cómo debo desinfectar las superficies?

El Ministerio de Sanidad ha publicado y está actualizando constantemente el listado de desinfectantes autorizados para luchar contra el coronavirus junto con diferentes recomendaciones específicas. Es importante que estemos pendientes de las declaraciones del Ministerio ya que hay algunos productos que pueden ser tóxicos para las personas si no se saben usar correctamente.

Una de las opciones más mencionadas es la lejía doméstica rebajada en una mezcla con agua. Las dudas aparecen sobre todo en lugares exteriores o con contacto del sol ya que los rayos del sol podrían destruir sus partículas y, por tanto, reducir su efectividad.

A pesar de la desinfección con lejía convienen tomar medidas de desinfección más profesionales siguiendo recomendaciones sobre todo en los lugares cerrados o que tienen una alta afluencia de personas.

Disponemos de dos tipos de desinfecciones. Cada una de ellas tiene diferentes beneficios y son más adecuadas para una situación u otra.

Desinfección mediante pulverización

Este método consiste en la pulverización de diferentes sustancias autorizadas por el Ministerio de Sanidad. Sse pulverizan o nebulizan los productos químicos adecuados sobre las superficies y todos los espacios que puedan transmitir el virus.

Este es un tipo de desinfección muy efectiva que requiere de una posterior limpieza debido a que los productos que se usan pueden ser perjudiciales para la salud.

Desinfección mediante ozono

Todos conocemos el ozono por la capa de ozono, pero quizá muchos no sabemos exactamente de qué se trata.

El ozono (O3) es una sustancia con una molécula de tres átomos de oxígeno. Este se forma cuando uno de los átomos del oxígeno (O2) se rompe y se disocia en dos. Es un proceso que se suele producir de manera artificial mediante el uso de unos generadores que pasan el oxígeno a través de dos electrodos que provocan la disociación de la molécula de oxígeno.

El ozono que se usa para la desinfección, no debe confundirse con el ozono formado por la contaminación de las ciudades (que está formado por diferentes gases tóxicos que reaccionan con los rayos ultravioleta) ni con el de la famosa capa de ozono.

El ozono como desinfectante

La aplicación menos conocida del ozono es que se trata de un muy efectivo biocida o virucida. Se usa mucho para la eliminación de olores y sobre todo como desinfectante contra la contaminación en industrias y espacios delicados. Se trata de un desinfectante natural más potente que la lejía o el cloro muy útil para desinfectar todo tipo de superficies y ambientes. Elimina bacterias, gérmenes y todo tipo de microorganismos mientras que evita y frena su crecimiento o desarrollo.

Además, se encarga también de eliminar olores y suciedad sin afectar al material de la superficie. En el caso del coronavirus en que el virus necesita de células humanas para poder sobrevivir el ozono actúa sobre el virus para que no sobreviva.

Sin embargo, no está incluido en la lista de desinfectantes recomendados en la lista del Ministerio de Sanidad no porque no sea efectivo sino porque no puede ser envasado ni comercializado de forma común. Eso no significa que no sea útil para luchar contra el coronavirus. De hecho, según la OMS, es el desinfectante más efectivo para todo tipo de organismos.

Uno de sus principales beneficios es que tiene una gran eficacia. Es decir, con bajas concentraciones es muy eficaz contra virus y bacterias tanto en el aire como en el agua y que se descompone muy rápidamente por lo que no deja residuos.

Es un método muy recomendable debido a que no es una limpieza tóxica: es decir, las moléculas de ozono con el paso del tiempo se convierten en oxígeno (en cuestión de unos 15 o 20 minutos). Este tipo de desinfección es muy útil para lugares donde residan o que visiten continuamente personas con problemas respiratorios porque no deja partículas en el aire pasado el tiempo necesario. En caso de urgencia por reanudar la actividad en el local se puede recurrir a filtros UV que destruiría las partículas restantes.

Se trata, además, de un tipo de desinfección ecológica porque no usa ningún pesticida ni de sustancia química. También es una limpieza ecológica porque ahorra energía (no necesita altas temperaturas) y ahorra en residuos (solo deja como residuo el oxígeno).

Al cambiar de ozono a oxígeno tan rápido no puede envasarse y se debe producir con el generador de ozono en el lugar donde se vaya a utilizar. Aunque el ozono está presente en el aire se necesita de un generador de ozono para que cumpla su función de limpieza.

Sin embargo, como todos los procesos, tiene su dificultad y peligro ya que usado en demasiada cantidad en su uso en aire sí que podría tener efectos perjudiciales en la salud de las personas que lo inhalen. Por eso siempre se debe contactar con un equipo profesional que sepa cómo sacarle el mayor partido sin poner en peligro la salud y  aconsejándole en cada caso el plazo de seguridad que deberá respetarse. Además, existen normas al respecto que establecen los valores máximos de concentración de ozono recomendables.

Si lo comparamos con otras sustancias limpiadoras/desinfectantes como la lejía y el cloro el principal beneficio es que no es corrosivo ni perjudicial. Además, no tiene olores tan molestos como los de estas sustancias y no es agresivo con los materiales con los que entra en contacto.

¿Por qué el ozono desinfecta y el oxígeno no?

Porque las moléculas del ozono son muy inestables y tienden a captar electrones para recuperar estabilidad: es decir, se oxida. En ese proceso oxida otras moléculas con las que está en contacto como la de las bacterias y virus hasta que las destruye (con el contacto y tiempo necesario).

Tiene muchos usos como por ejemplo la potabilización de aguas residuales para el riego e incluso el lavado de ropa o la elaboración de hielo.

En el caso de usarse en agua no tiene ningún peligro ya que el agua lo hace inocuo y no perjudica a los humanos.

¿El ozono es perjudicial para la salud?

El ozono no es cancerígeno, solo produce efectos irritantes en las vías respiratorias y los ojos si se expone una persona a altas concentraciones dependiendo de la cantidad del gas y del tiempo de exposición.

En el caso de que una estancia concentre demasiada cantidad de ozono, se percibe un olor que lo pone en evidencia y bastaría con ventilar adecuadamente la estancia.

En caso de sensación de irritación por la exposición al ozono normalmente se suele recuperar al respirar oxígeno puro durante un tiempo.

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